La última obra de Drago Bracco.
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Adolfo Drago Bracco, autor de la comedieta “El vencedor vencido” rodeado de las alumnas de colegio Minerva, que la interpretaron felizmente en el acto de clausura de tareas lectivas del referido plantel.
Es una especie de devoción: cuando el colegio Minerva de Quetzaltenango celebra el acto de clausura de sus tareas lectivas, Adolfo Drago Bracco, nuestro redactor corresponsal en la bella ciudad altense, escribe una pequeña comedia para que la representante las alumnas. –Drago Bracco es un dramaturgo de empuje: hace la obra seria, la alta comedia, aborda el problema social y lo resuelve con todo éxito y con envidiable desenvoltura. Así, dirán los lectores, la factura de la obra infantil de todos los años debe parecerle una tontería.
Claro, que escribir, ordenar las escenas, “hacer” la comedieta, es cosa que no le da mayores quebraderos de cabeza. Pero, diga el que más o menos se dé cuenta de lo que es escribir una comedia, sino obligará a pensar más de un rato desenvolver, no diré un argumento, pero si un asunto dentro de los límites escénicos, para que sirva de eje a un trabajo que van a desarrollar niñas de escuela; porque para que una pieza teatral –por muy infantil que sea– tenga alguna emoción no puede prescindirse de ciertas cosas, de ciertos detalles, de ciertos resortes que la base fundamental en todas las cuestiones que se llevan al teatro, por mucho que éste sea de fantasía. Pongamos, por ejemplo, el amor…
Y ahí tienen ustedes a Drago Bacco –que hace la obra seria, la alta comedia– trabajando su obra como si bordara sobre tela de araña o hiciera calados en cascarón de huevo. No hay, pues, esfuerzo, pero si hay y muy abundante, trabajo minucioso y delicado.
La comedieta de este año se llama “El vencedor vencido”. Es una cosilla de los más sútil y alado que puede pedirse. Exige el ademán suave, la frase dulce y sencilla, exige también el decorado que esté de acuerdo con los lectores y actrices vestido de fantasía y con el asunto tan… ¿cómo decir?: tan frívolo de la pieza. –Mas, las alumnas del colegio Minerva, saben salir avantes en estos casos y por lo que toca al decorado, lo hizo Aranda Klée, que sabe ampliamente su oficio.
Con todos esos detalles y con lo que la obra tiene de bueno de por sí, la representación –según nos contara aquí en la redacción un amigo llegado de Quetzaltenango– resultó buena de verdad.
Por todo ello, felicitamos con todo cariño al autor de “El vencedor vencido”; a sus felices intérpretes, al pintor escenógrafo y a la directora del colegio y a todos cuantos directa o indirectamente tuvieron que ver con la representación de la comedia de Drago Bracco.
© Biblioteca AGLIJ, 2026. Fuente: 1928.

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