domingo, 4 de julio de 2021

Libros sobre la historia de la LIJ de Guatemala

 Han de estar y estarán…Literatura Infantil de Guatemala

 Reseña por Araminta Gálvez


El libro, “Han de estar y estarán…Literatura Infantil de Guatemala”, escrito por Frieda Liliana Morales Barco, editado por Letra Negra en 2004, surge de su tesis de doctorado “Tras las huellas de la literatura infantil en Guatemala”, como parte del programa de pos graduación realizado en Brasil, fruto de una larga investigación acerca de los materiales de lectura, que a lo largo de la historia, transitaron en la sociedad guatemalteca, teniendo principalmente como sujeto al niño y considerando la literatura como un saber cultural.

    Para la investigadora, quien define la literatura infantil y juvenil (LIJ) como un concepto heterogéneo e interdisciplinario, con calidad estética y ética que busca que el niño se adentre en el universo de la palabra y en ella se realice y tome conciencia de sí mismo y de los otros, es imprescindible seguir el rastro de las fuentes de la LIJ de Guatemala, para conocer su historia y fundamentalmente para saber quiénes somos y para dónde vamos y podernos ver frente a ese “otro” que también es parte de nuestra historia, para generar una cultura colectiva que conduzca a crear una LIJ guatemalteca multi (inter) (pluri) cultural.

    El recorrido a través de la historia buscando ese rastro, ha sido extenso. El primer capítulo del estudio parte de un marco global que ilustra la expansión iniciada en Europa en el siglo XV, haciendo un recorrido por la conquista de América, división de las tierras conquistadas y las luchas por la independencia.

    Hace un recorrido a  lo largo de 180 años de vida independiente, con procesos que buscan una mejor forma de organización social. Se enfatiza la caracterización de la formación de la República Constitucional de Guatemala, principalmente, a partir de la Reforma Liberal (1871-1898) y se hace un recorrido por las primeras medidas políticas a nivel político y, sociocultural. En el campo literario y en la plástica se destacan los personajes guatemaltecos que han sobresalido, así como el surgimiento de instituciones que promueven la cultura.

    En el capítulo II, la investigadora hace una segmentación entre la LIJ escrita y la oral de tradición popular en el contexto de una nación multiétnica, pluricultural y plurilingüe. En un primer momento la educación y la lectura se someten a las propuestas ideológicas y pedagógicas  del proyecto de modernización del Estado. Asimismo, hace una descripción de los libros y textos que fungieron como los primeros libros de lectura para niños en las escuelas públicas y privadas de Guatemala.

    Según la investigadora, estos libros pueden considerarse como emancipatorios puesto que dotaron de imaginario a los pequeños lectores y contribuyendo a crear hábitos de lectura.

    El capítulo III se ocupa de la escuela como una institución clave que ha garantizado la formación de la infancia, siendo los maestros quienes han provisto los materiales de lectura a la infancia guatemalteca durante su vida independiente, creando una literatura psicopedagógica antes que estético literaria.

    La investigadora se refiere a las reflexiones vertidas por varios autores acerca de la definición de niñez, qué es la LIJ, cuál es el valor educativo y papel de la escuela para estimular la lectura de literatura, qué hacer, cómo, cuándo y dónde usar la LIJ, entre otras interrogantes. Asimismo, señala que en un principio, el niño fue visto como un pequeño adulto, al que, por medio de la literatura vehiculada en los libros de lectura, se le debía formar para que fuera ese futuro ciudadano que pudiera representar a la sociedad ladina en construcción.

    Los primeros pensadores de la LIJ en Guatemala se preocuparon de implementar y capacitar a los maestros para dotarlos de materiales, recursos y metodologías de enseñanza para seleccionar libros para niños que incidieran en su educación formal, fundamentalmente de poesía.

    Durante la década de 1990 se produce  un auge de desarrollo artístico, gracias a la apertura política  durante las negociaciones de paz; y las casas editoriales invierten en edición de libros de LIJ y promoción de la lectura.

    La investigadora se refiere también a la importancia del teatro infantil y juvenil que además de entretener y divertir era usado como un recurso didáctico. Según Morales Barco, el teatro es una forma literaria por medio de la cual se puede ambientar al niño en la magia de su pensamiento, a través de la representación poética de diversos mundos animados e inanimados, que cobran vida gracias a su infinita fantasía e imaginación.

    Dentro de las primeras manifestaciones de la LIJ en Guatemala,   se muestra una evolución y desenvolvimiento marcado por la creación de libros de aprendizaje de la lectura, libros de lectura morales y de buenas maneras que tratan de expresar la idiosincrasia e identidad del guatemalteco emergente y al mismo tiempo ayudaron a las prácticas de lectura y a la propagación del idioma español.

    El segundo gran momento de la LIJ de Guatemala está ligado a la escolaridad, a la legislación y a las principales corrientes de los estudios de psicología infantil en boga durante las primeras cuatro décadas del siglo pasado.

    En 250 páginas la autora reconstruye la historia de la LIJ guatemalteca, concluyendo que al día de hoy los guatemaltecos, además de promover la práctica de la lectura exigiendo la creación de libros con calidad literaria que contribuyan a paliar las necesidades educativas y de alfabetización, debemos buscar los mecanismos discursivos que nos identifican y que nos puedan unir en la diversidad, dándonos visibilidad a todos los guatemaltecos por igual. Afirma que es necesario buscar nuevas formas para el sistema de representación cultural del país y que esta historia no se ha acabado… apenas empieza…

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