viernes, 22 de octubre de 2021

Catálogo electrónico de la LIJ de Guatemala

Frieda Liliana Morales Barco

https://digi.usac.edu.gt/bvirtual/informes/informes2012/INF-2012-20.pdf




Ludoteca: Un modelo acertado de formación de lectores

Resumen:

Este artí­culo describe la experiencia de la implementación de la metodologí­a de animación a la lectura denominada ludoteca para la formación de lectores. Está diseñada como un centro multimedios, cuyos elementos integrantes permiten la promoción, fomento y difusión de las prácticas de lectura en y desde diversos contextos. La misma se puso en marcha en 2004 por medio del programa municipal Por el placer de leer. A partir de entonces se ha venido experimentando diversas estrategias y ampliando esta metodologí­a para la formación de lectores en espacios como los programas municipales Sendero del arte y Juguemos a jugar; Fomento del hábito lector, organizado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID); y el Programa Nacional de Lectura A leer se ha dicho, del Ministerio de Educación de Guatemala. Al mismo tiempo, para que esta metodologí­a se consolide se ha apoyado en estudios teóricos sobre la literatura infantil y juvenil (LIJ) de Guatemala, que describen su emergencia, formación y desarrollo en el paí­s.


 Frieda Liliana Morales Barco

Artículo publicado en la revista "Ciencias Sociales y Humanidades, volumen 1, número 1, años 2014. pp. 16-27. Dirección General de Investigación -DIGI- de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

Para lectura, ir al link:

[https://digi.usac.edu.gt/edigi/pdf/csh11.pdf]

[https://revistas.usac.edu.gt/index.php/csh/article/view/15/16]

miércoles, 20 de octubre de 2021

La literatura infantil y juvenil también se escribe con una pluma de serpiente

 Frieda Liliana Morales Barco 

Nuevo signo, nuevos tiempos

El año de 1968, es considerado un año simbólico, icónico, marcante en el mundo por las diversas manifestaciones socioculturales realizadas en muchos países, cuyas implicaciones históricas, políticas, socioeconómicas y culturales afectaron en muchos sentidos a la sociedad. Específicamente, para Guatemala, ese año fue una etapa convulsa y violenta, de mucha tensión, por el recrudecimiento a lo interno del país de la lucha armada entre las fuerzas militares y la guerrilla. En la Ciudad de Guatemala, como dijo Delia Quiñonez en una conferencia reciente en la Feria Internacional del Libro de  la República Dominicana, el ambiente estuvo turbado por las “jornadas cívicas de marzo y abril en donde el movimiento estudiantil y principalmente el movimiento estudiantil de secundaria se oponían a ese momento de terror y corrupción y de falta de gobierno”. Había mucho temor, angustia e inseguridad, situación que influía también en la vida artística. Muchos escritores se habían ido al exilio después de los sucesos de 1954 y de los ocurridos en los años posteriores y que dejaron un gran vacío intelectual.

Ese vacío fue llenado más tarde con el surgimiento del Grupo Nuevo Signo integrado por Antonio Brañas (1920-1988), Julio Fausto Aguilera (1929), José Luis Villatoro (1932-1998), Francisco Morales Santos (1940), Delia Quiñonez (1946), Luis Alfredo Arango (1936-2001) y Roberto Obregón (1940-1970), para quienes, siguiendo las palabras de Delia Quiñónez, su surgimiento:  

Fue un acto real que respondió al momento que vivíamos y que nos impulsó sin objetivos específicos, sin interés en convertirnos en grupo generacional. Sin embargo, el hecho de que todos hayamos construido una obra personal a lo largo de cinco décadas, nos sigue unificando en un solo propósito, un lenguaje estético de cara a la realidad social de nuestro país (FILRP, 2018). 

            Ellos fueron coherentes con su tiempo. En su producción poética utilizaron “un léxico y una sintaxis extraídos de la comunicación cotidiana y en fincar una síntesis entre lo imaginario y lo inmediato real, sin despreciar el valor intrínseco de la palabra (Albízurez, 1993: 10). Era un lenguaje coloquial que les permitía, entre otras cosas, llegar con más facilidad al público lector. Era vital “expresar pensamientos que fueran conocidos por otras personas, queríamos cambiar la temática de la poesía que se escribía en ese momento. Necesitábamos profundizar en la problemática que estaba atravesando el país, cuidar el lenguaje, darle una calidad, nos unimos tratando de hacer autocrítica (Quiñonez, FILRP, 2018)”.

            Además de eso, uno de los miembros del grupo, Francisco Morales Santos, se convirtió en una especie de guardián de la memoria poética al convertirse en un impulsor y editor de una serie de cuadernos escritos por poetas jóvenes y contemporáneos a su época bajo el sello Ediciones Nuevo Signo, y tal como lo indica Iván Barrera, los primeros libros editados fueron: 

Nimayá, de Francisco Morales Santos; Barro pleno, de Delia Quiñónez; Transportes y mudanzas, de Antonio Brañas; Pedro a secas, de José Luis Villatoro; Guatemala y otros poemas, de Julio Fausto Aguilera; Canción de los dos caminos, de Ligia Bernal de Samayoa; y, Arpa sin ángel, de Luis Alfredo Arango (El Imparcial, 2 de diciembre de 1968: 13). 

Y, En palabras de Morales Santos: 

A decir verdad, no estábamos pensando propiamente en un grupo, sino en encontrar un canal, una salida para expresar nuestra poesía, ya que el acceso al círculo cultural de entonces se nos obstaculizaba tremendamente. ¿Cómo resolverlo? –Pensé–, y se me ocurrió la idea de imprimir en el mimeógrafo de Bellas Artes. La meta era divulgar poesía, buena poesía sin restricciones generacionales”. Entre 1968 y 1970 publicaron más de 10 plaquettes y el libro colectivo Las plumas de la serpiente (Esquisses, 2017). 

Asimismo, Barrera agrega, al respecto de los colectivos o grupos literarios que: 

No hay en Guatemala conciencia de un movimiento, sino un aislacionismo crónico difícil de superar. Hace falta el espíritu de aventura, de exploración que caracteriza a los movimientos contemporáneos en la literatura. Por ello merece simpatía que se muestre la poesía, que llegue a quienes deben leerla, y se pueda percibir más tarde el estímulo necesario, por medio de la crítica, de la valoración y no de la adulación, ni del elogio gratuito (El Imparcial, 2 de diciembre de 1968: 13). 

            Por esa razón, no fue quedarse solamente con las obras escritas y publicadas, fue ir más allá. Por eso, también, iniciaron las jornadas de lectura en voz alta que realizaban en hospitales, cárceles, hospicios, escuelas y en todos aquellos espacios donde quisieran oírles. Sin embargo, esta actividad cesó por la muerte trágica de Obregón, pero no significó que cada uno dejara de escribir, lo hicieron con más ahínco. Esto lo reafirma Delia Quiñónez al decir:

Fuimos y seguimos siendo siete, número cabalístico que enlaza días, colores, alegrías, trabajo, amistad, tristeza, lucha interior, canciones y batallas con o sin recompensas, vida y muerte. Y seguimos deambulando unidos e independientes amarrados al tiempo y despidiéndonos de él sin rencores y con una sonrisa (FILRP, 2018).  

Y seguirán siéndolo, en lo individual y en lo colectivo. Siete por siempre. Porque, como lo expresó Julio Fausto Aguilera, en 1971, la aparición del colectivo la definió como “Esta es la palabra que apenas que apenas empieza a escucharse, somos la voz del presente y del futuro y tenemos la música que suena en los grandes silencios del pasado”.

Esas voces siguen aún retumbando en oídos nuevos y no sólo de jóvenes o adultos. También resuenan en los de los niños guatemaltecos por medio de las palabras que susurran a sus oídos voces como la de Delia Quiñónez, Francisco Morales Santos, José Luis Villatoro y Luis Alfredo Arango y, para quienes el silencio aún es lejano.

La literatura infantil y juvenil y los poetas de Nuevo Signo 

“Los niños son el futuro”. Una frase que da mucho que pensar cuando un artista crea para ellos, específicamente. ¿Qué es escribir para la infancia? Una pregunta para algunos fácil de responder, para otros no. Es algo complicado.

El adulto en sí, tiene el pasado y el presente con él. Al futuro, lo persigue incesantemente. Es una carrera a ciegas. Pero, el futuro es como una gota de mercurio que, al tocarla, cambia de forma y no vuelve a la apariencia original. Se rompe. Unirla requiere mucho esfuerzo y, si se logra, alguna partícula se queda en algún lugar. No vuelve a ser igual. El futuro no se piensa hacia adelante, se piensa hacia atrás. Se hace así, para que el ser humano que nos precede sea mejor.

Sin embargo, el adulto cuando escribe para niños, la mayoría de veces, solo piensa en la parte normativa, de ahí que casi siempre caiga en la trampa de las moralinas y la pedagogía, de que al niño hay que disciplinarlo, corregirlo desde chiquito. Pero, ¿para qué? ¿Así llegará a ser un “adulto correcto”? ¿Ese es el “ADN” de la herencia burguesa?

Eso es lo que algunos artistas siempre han creído y el ciclo raras veces se rompe. El artista debe comprender que cuando crea para la infancia no debe reflejar el niño que fue o que deseó ser. Debe mostrarle la emoción de estar vivo, de sorprenderse, debe inculcarle la curiosidad. En ello debe experimentar el miedo, la tristeza, la felicidad, el amor. ¡Aquí y así se forja el futuro! Un futuro escrito a través de palabras que brillan como puntitos titilantes de luciérnagas que se plasman en hojas blancas.

La literatura infantil y juvenil es literatura. Es arte. Es palabra viva, expresión y comunicación. Los escritores que producen obras para el público infantil y juvenil tienen igual importancia. Aquellos no son más ni menos porque se escriban para ellos. Son importantes, así como lo expresa el poeta Zipfel García: 

La importancia real de los escritores es que imprimen cierto ímpetu a lo que ya está en movimiento. Se les considera como modelos literarios y la imitación de sus excelencias literarias, lleva a imitar su lenguaje en aquella parte que de otro modo no se hubiera escrito ni hablado en la lengua común nacional y de esta suerte, su idioma pasa a ser conocido por círculos más amplios que el habla de otros individuos particulares (el Imparcial, 8 de julio de 1968: 9). 

Una gran responsabilidad que algunos de los poetas de Nuevo Signo asumieron al publicar libros para la infancia guatemalteca.

Por ejemplo, Delia Quiñónez escribió el libro de cuentos titulado “Cuentos ecológicos” (2001 primera edición; 2009, segunda edición), en la Colección Toro toro gil número 8, de la Editorial Cultura.    

José Luis Villatoro publicó en 1991 una serie de ocho libros basados en el Popol Vuh adaptados para el público infantil.

Luis Alfredo Arango y Francisco Morales Santos son los que más han publicado para niños desde 1980. Arango inició con la publicación de una biografía de doña Dolores Bedoya de Molina (1983), luego participó en el proyecto Cuentos y leyendas de las regiones de Guatemala de la Editorial Piedra Santa, coordinado por la licenciada Ofelia Columba Déleon, investigadora del Centro de Estudios Folklóricos -CEFOL- de la Universidad de San Carlos de Guatemala, como parte de la edición conmemorativa del X aniversario de la revista infantil Chiquirín de la mencionada editorial, en 1984.

En 1992 Arango publicó en México la novela juvenil titulada "El país de los pájaros". Esta obra formó parte del proyecto de acervos literarios para bibliotecas escolares promovido por la Secretaría de Educación Pública -SEP- de aquel país. En Guatemala, el libro sólo fue conocido tres años más tarde cuando publicado por la editorial Artemis y Edinter en la colección de libros de bolsillo “Ayer y hoy”, cuyo fin era rescatar la obra de autores guatemaltecos que, por diversas razones, se han dejado de publicar.

Esta novela de Arango posee un pequeño prólogo realizado por escritor y poeta Francisco Morales Santos y a la fecha se encuentra en más de cinco ediciones. Tiene su antecedente literario en su propio libro titulado “Cuentos de Oral Siguán” (1970).

La novela "El país de los pájaros", narra las aventuras de Osvaldo, más conocido entre sus amigos por el nombre de Subalguá. Él es un niño que puede convertirse en el pájaro que quiera después de leer las palabras mágicas de un libro encontrado por casualidad y escrito por un tal Oral Siguán, "escritor desconocido que nació en Palincaj -nombre que en idioma de los indígenas quichés de Guatemala significa "frente al cielo (p. 7)” y que puede convertirse en el pájaro que desee, tal como en el cuento de 1970. La obtención de estos poderes, además le proporcionar un arma especial para ayudar a sus amigos a derrocar a los enemigos del pueblo que quieren aprovecharse de las riquezas que sus tierras poseen, le brindan la oportunidad de sentirse libre. De ahí que por medio de esta experiencia el protagonista también pase a tener una doble vida que ocurre entre el cielo y el suelo y viceversa, transfigurándose en toda clase de pájaros. La aventura se siente y el lenguaje utilizado es coloquial sin caer en lo soso o ñoño.

Con esta obra, Arango reconoce “su deuda a la tradición oral guatemalteca”, hasta el momento veta fundamental de su producción infantil.

Francisco Morales Santos en su experiencia de escribir para niños y jóvenes ha transitado por varios géneros, poesía, cuento y tradición oral. También aquí, sigue siendo coherente con su función de guardián de la memoria, organizando una antología de poesía para niños, como “Poemas escogidos para niños” (Piedra Santa, 1987) y participando con su propia producción en otras como “Mis 24 pasteles” (Piedra Santa, 1980), en el cual se encuentra la génesis de los poemas publicados en su libro de poesía infantil “Ajonjolí” (1997) y “Con sol y son” (2000), antología de poesía infantil latinoamericana organizado por Mabel Morvillo. Asimismo, ha rescatado y publicado los libros de infantil y juvenil y trabajos teóricos de Luis de Lión, permitiendo con esto que su obra no quedara en el olvido.

Morales Santos, como Arango, también participó en el proyecto de tradición oral y popular desarrollado por la editorial Piedra Santa en 1984. En esa colección publicó “Por qué el conejo tiene las orejas largas”  y “Tío Conejo y tío Coyote”. En fin, Morales Santos ha publicado más de dieciséis libros para el público infantil y juvenil. Su obra poética, por ejemplo, celebra la vida con palabras de esperanza. Celebrarla así, es revitalizar el sentido de la vida en los niños y jóvenes a los que se dirige en un mundo tan lleno de desconsuelos como el que experimentan actualmente. Celebrar la vida con palabras a través de los sueños que se hacen realidad hoy y que el poeta nos los entrega con la delicadeza con que se entrega a un niño recién nacido a su madre es ayudar a la construcción de un mundo mejor. Su obra narrativa y ficcional hace reír a más de algún niño o joven. Ambas, forman una telaraña colorida de sonidos, emociones, sentimientos, ternura, pero sobre todo, son textos donde cada verso, cada línea, cada frase iluminan la experiencia lectora. 

Nuevo Signo, rayos de luz para la infancia guatemalteca 

En fin, los cuatro poetas, por diversos caminos, han llegado a los lectores infantiles y juveniles atreviéndose a escribir para ellos. Utilizando, también, los mismos recursos literarios que utilizan los escritores como una manera de abrir espacios para el juego poético y ficcional que se establecerá con el lector infantil. Lo ficticio, en el decir de Wolfgang Iser, presiona al imaginario para que asuma una forma, ofreciendo, entonces, la condición constitutiva para lo estético. De ese modo, si la coexistencia de lo ficticio y de lo imaginario es lo que marca el juego estético de la literatura en general, lo que determinará la especificidad estética de la literatura infantil y juvenil es la posibilidad de alcanzar “el máximo de imaginario en el mínimo de discurso”, como en el caso de la poesía, por ejemplo.

A este respecto, el profesor Daniel Armas (1899-1984) dice que escribir poesía infantil es un reto y que la misma sólo estará plenamente realizada si es capaz de aproximarse al lector, crear imágenes, sonidos, ritmos que lo hagan jugar con el lenguaje y descubrir nuevas formas de relacionarse con el mundo. Siendo, pues, la poesía una creación artística por excelencia, la misma garantiza su calidad estética cuando no traiciona al pequeño lector, queriendo enseñarle algo como si fuese un instrumento de aprendizaje puro y simple. El poeta, en este caso, debe ser capaz de crear lo que en la teoría de la Estética de la Recepción se denomina “vacíos. Ya que, los vacíos que una obra de arte abre a la acción del lector para que éste se convierta en coautor, es lo que posibilita el rompimiento de su propio horizonte de expectativas. Y, obviamente, la perspectiva del niño es fundamental para que pueda encontrar resonancias de sus cuestiones más apremiantes en las entrelíneas de los textos.

La tradición oral y popular entra aquí como una posible fuente para la creación de libros para niños y jóvenes. Es un buen recurso, además, para buscar nuevas formas para el sistema de representación cultural del país como en la obra de Villatoro o Morales Santos. Por esa razón, la literatura infantil y juvenil como una modalidad literaria nacional pasa a jugar un papel importante como mediadora en la construcción de la identidad nacional y ayuda al niño a descubrir sus raíces a través de la tradición y, al mismo tiempo, da lugar a dar rienda suelta a la imaginación de sus lectores.

Otro aspecto que se toma en cuenta en la producción de los poetas de Nuevo Signo aquí apuntados, es el de la ilustración. Aspecto que se convierte en otro discurso que enriquece las obras literarias. La ilustración va de la mano del discurso textual, ésta ofrece recursos narrativos propios que ayudan a expandir el imaginario y la fantasía en los niños y jóvenes lectores. O sea, que ésta no cumple una función meramente decorativa o de significado literal, va más allá de eso. Porque, para el niño, en su recorrido de adquisición del discurso, es justamente la convergencia de la ilustración, del texto y del proyecto gráfico lo que construye la unidad y los sentidos de la obra de literatura infantil y juvenil.

Esos son los sentidos y la esperanza que transmiten en cada frase o verso los poetas de Nuevo Signo en sus obras dirigidas al público infantil y juvenil. Con ellas, han hecho que la literatura infantil y juvenil se expanda como una posibilidad de representación, de alargamiento de experiencias, en las que se combinan elementos plásticos, literarios y gráficos. Todos ellos se articulan creativamente para dar sentido a lo leído y para estimular la lectura. De esa forma, contribuyen al acercamiento del niño al libro y, consecuentemente, despiertan el gusto por la lectura y los libros de ahí en adelante. 

Referencias bibliográficas

Albízurez, Mónica. Nuevo Singo: entre lo coloquial y lo trascendente. En: Nuevo Signo.  Nosotros los de entonces. Guatemala: Don Quijote, 1993.
Arango, Luis Alfredo. En el país de los pájaros. Guatemala: Artemis y Edinter, 1995.
_____. El llanto del Sombrerón. Guatemala: Piedra Santa, 1984.
_____. Por qué el conejo tiene las orejas largas. Guatemala: Piedra Santa, 1984.
_____. La Tatuana. Guatemala: Piedra Santa, 1984.
_____. Doña Libertad Dolores de Bedoya. Guatemala: Tipografía Nacional, 1983.
Alvarado, Carmen Lucía. Nuevo Signo: una realidad poetizada. En: Revista digital Luna Park, número 22, 7 de abril de 2013. Recuperado de [https://revistalunapark.wordpress.com/2013/04/07/literatura-guatemalteca-nuevo-signo-una-realidad-poetizada/]
Barrera, Iván. Signo nuevo para la poesía. En: El Imparcial, 2 de diciembre de 1968, p. 15  y 25.
Esquisses. Las Plumas de la Serpiente –Nuevo Signo. Recuperado de: [http://www.esquisses.net/2017/06/las-plumas-de-la-serpiente-grupo-nuevo-signo/]
Morales Barco, Frieda Liliana. Han de estar y estarán… literatura infantil de Guatemala. Una propuesta en una sociedad multicultural. Guatemala: Letra Negra, 2004.
Morales Santos, Francisco. Nortes para la literatura infantil. Guatemala: Cultura, 2015.
_____. Poesías escogidas para niños. Guatemala: Piedra Santa, 1986.
Quiñonez, Delia. Conferencia: “Las plumas de la serpiente”, poetas en la encrucijada. Letra sobre letra –motivos para el poema. Feria Internacional del Libro de República Dominicana, 28 de abril de 2018.
_____. Cuentos ecológicos. Guatemala: Cultura, 2002.
Villatoro, José Luis. El Popol Vuh al alcance de los niños. Guatemala: Cenaltex, 1991.
Zipfel García, Carlos. El arte como lenguaje. En: Diario El Imparcial, Lunes 8 de julio de 1968, p. 9.

viernes, 20 de agosto de 2021

Libro: Voces de la Literatura Infantil y Juvenil de Guatemala

 

Resumen: Reconstruye la historia y muestra el perfil de los fundadores de este subsistema literario en Guatemala, en particular el de los autores de la literatura infantil y juvenil del período de 1944 a 2010.



Texto completo en este link:

sábado, 14 de agosto de 2021

“Lugar Secreto” de Gloria Hernández

 “Lugar Secreto” de Gloria Hernández

Frieda Liliana Morales Barco


Gloria Hernández, escritora guatemalteca que ha publicado cinco libros de LIJ y 21 antologías: tradición oral y popular, teatro infantil y poesía infantil en colaboración con Frieda Morales. Estas últimas son recopilaciones de LIJ guatemalteca a través de la cual se busca incentivar el gusto por la lectura y por lo nuestro. Uno de sus libros, “Lugar secreto” (Norma, 2008), está conformado por una serie de pequeños cuentos breves llenos de imaginación y fantasía. Ambos textos traen consigo la intención de divertir a los pequeños lectores con relatos lúdicos e ingenuos y con sus personajes la autora crea para ellos un mundo feliz, al mismo tiempo que revelan un trabajo literario comprometido con la infancia.

De esa cuenta, para hablar de “Lugar secreto”, libro en el cual, ella misma se descubre tímidamente escritora de libros para niños, no nos detendremos en la descripción de aspectos “pedagógicos” ni de valores, ni de género, ni de lo que sería políticamente correcto, ni de cosas por el estilo. No son relevantes, aquí. El privilegio de este libro es ser Literatura, solamente. Vamos entonces, a ver que nos ofrece el libro:

  • En cuanto a su aspecto visual, es una primera edición muy bien cuidada. De bolsillo, compacta y fácil de manejar. Las ilustraciones, realizadas por la ilustradora de libros de LIJ costarricense, Ruth Angulo, aunque están en blanco y negro, no desmerecen en su calidad y esteticidad.
  • En relación a su estructura formal, contiene quince cuentos breves en una estructura de historia dentro de la historia que combina las voces de los niños y la de los adultos que intervienen con papeles emancipadores y no pedagógicos. A la vez, despiertan la imaginación y fantasía e invitan al pequeño lector a soñar. Están colocados en sentido de un crescendo que va desde lo individual a lo colectivo,  de lo íntimo a lo superficial, es decir de la presentación de cada uno de los personajes, pasando por la narración y descripción de aventuras solitarias y compartidas hasta la intervención de los adultos que cuentan historias y de esta manera, transmiten los saberes culturales, que como dije antes, lo hacen de forma emancipadora y no pedagógica. En fin, son quince cuentos que están tejidos con palabras que desbordan amor, ternura, paciencia, curiosidad, extrañeza y dedicación. Cada uno de ellos se entrelaza por medio de sus personajes Sofía, Olga y Francisco, cuyas historias y relatos giran alrededor de las experiencias que les proporcionan los ambientes en los que conviven como la familia, los padres, la escuela, la naturaleza, etcétera.
  • Por otro lado, los elementos fantásticos son moderados, es decir, hay un equilibrio entre fantasía y realidad que hace que los relatos sean verosímiles y se conserve la literalidad de los mismos. 
  • En relación al lector al que se dirige, el modelo de lector implícito que perfila es de carácter emancipador, es decir, un niño que piensa y actúa como tal, no de manera infantilista, ni ñoña ni sosa.

En fin, el libro presenta en una estructura circular, una sabrosa trama tejida en torno de tres niños, cuyas experiencias invitarán a los niños lectores a soñar por un rato. Es un libro en el que la imaginación de su autora corre entre la seducción de la nostalgia de una infancia ida y la reinvención de la misma sea por el recuerdo o por la contación de historias de la boca de otros personajes: abuelos, mamá, papá.

        Después de lo dicho arriba, puedo concluir expresando que realizar la presentación de un libro de Literatura Infantil y Juvenil de autor nacional en este tono, contribuye a que esta literatura sea tomada en cuenta como algo que vale la pena leer. De esa forma se evitará gradualmente seguirlo tomando como algo insignificante o como un objeto ideal para regalar en un cumpleaños u otra ocasión o como un souvenir del país, como se le toma a los libros de LIJ, pues algunos libros para niños los venden en las tiendas de artesanías guatemaltecas. Por otro lado, ejercer el derecho de presentar los libros al público infantil, en especial y a los padres de familia, bibliotecarios, mediadores y otros, en general ayuda a que se familiaricen con el objeto libro, que elijan por sí mismos lo que quieren leer y a consolidar el concepto de gratuidad que ofrece la lectura, en el sentido de la característica poética de las obras literarias de presentar múltiples sentidos, de evocar y producir imágenes. Y todo esto, con la única finalidad de contribuir al alargamiento de los horizontes de los lectores infantiles, que son a los que, al final de cuentas, se están dirigidas éstas y otras obras de autores nacionales, principalmente.

Jazmin Villagrán Miguel


Jazmin Villagrán Miguel

Ilustradora de libros de Literatura Infantil y Juvenil en Guatemala.





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Yo, Jazmin Villagrán, hago dibujos para libros infantiles

Ante  el  silencio  de  mi  interlocutor,  me  presento  de la siguiente forma: hago dibujos para libros infantiles. Entonces un suspiro de alivio se escapa del otro, incluso una frase de felicitación por realizar un trabajo tan “bonito”. ¿Cuál es mi historia?, ¿Cómo he logrado llegar a ser lo que ahora soy? En una frase: el amor de mi madre, secretaria jubilada de la Empresa Portuaria Santo Tomás de Castilla, mujer de condición humilde y trabajadora. Desde temprano,  mi  madre  siempre  apoyó  mi  interés  por  el  dibujo,  inscribiéndome  en  la  escuela  vacacional  de  pintura;  en  aquel  entonces  ella  lo  habrá  considerado  como un sano pasatiempo. Pero además de todo lo que una  buena  madre  puede  dar  a  su  hijo,  ella  hizo  algo  muy loable desde su condición, algo que estoy segura mi  abuela  no  pudo  hacer  con  ella,  y  es  regalarme  libros para niños.

Para seguir leyendo, visitar este link: [https://revistas.usac.edu.gt/index.php/csh/article/view/547/349].

Revista Ciencias Sociales de la Dirección General de Investigación -DIGI /USAC-, volumen 4, número 2, 2017. 

Su trabajo de ilustración puede ser apreciado en este link: [https://www.behance.net/Jazmin_Villagran]


domingo, 8 de agosto de 2021

Cartografía de la LIJ de Centroamérica

 Cartografía de la LIJ de Centroamérica.