martes, 27 de enero de 2009

Cuentecitos de Calleja: el mundo en la palma de la mano


Hoy, para mi sorpresa, en un rinconcito de la Ciudad de Guatemala encontré, en la colección de libros de una amiga, este pequeñísimo ejemplar raro de la Editorial Calleja. Espero lo disfruten... y para saber un poco más acerca de ellos transcribo lo siguiente:

http://www.islabahia.com/Culturalia/04literatura/laliteraturainfantil1.shtml
LA LITERATURA INFANTIL ESPAÑOLA EN EL SIGLO XX (1)
por Anabel Sáiz Ripoll

EDITORIAL CALLEJA

Para centrar el tema que nos ocupará en las próximas entregas, debemos empezar aludiendo al siglo pasado, ya que en 1876 se fundó una editorial de gran importancia, la Editorial Calleja. Saturnino Calleja da a conocer una gran cantidad de publicaciones infantiles. La casa se esfuerza al máximo para que sus cuentos lleguen a todos los niños; así los vende a un precio ínfimo: son los cuentecitos de Calleja, tan pequeños y tan condensados y tan variopintos. Surge, ya entonces, el dicho conocido de "Tienes más cuento que Calleja".

Carmen Bravo-Villasante, recopiladora de estos cuentos, nos habla de ellos, "eran unos cuentos baratísimos, al alcance de todos los bolsillos infantiles que tuvieran 5 y 10 céntimos. Eran económicos, como nacidos por generación espontánea, y en su mayor parte, cuentos populares: "La historia de Juan Soldado", "Juana la Lista", "El sastrecillo valiente", "El viaje de Pulgarcito", "Los favoritos del Sultán" y "El collar de perlas". Coleccionábamos estos cuentecitos y los guardábamos en cajitas de metal rojo con dibujos, fabricadas ex profeso, para guardarlos".

La editorial Calleja también publicaba la colección Perla, más lujosa. Los cuentecitos de Calleja fueron la lectura de todos los niños que vivieron en las primeras décadas del siglo XX. Eran cuentos con letra pequeña, con algunas ilustraciones en blanco y negro y con un contenido divertido. Eran cuentos de lectura amena, rápida y muy ocurrentes.

Antonio Basanta Reyes nos concreta un poco más la revolución de Calleja en el campo de la edición para niños. La resume en tres puntos:

1. Libros preferentemente divertidos, lo cual es un gran avance porque se tenía la idea de que para formar era mejor reír que llorar.
2. Libros editados pensando en el joven lector. Se cuidan mucho las ilustraciones, por ejemplo.
3. Libros editados a precios populares, características que ya hemos comentado.

Lamentablemente, apenas sabemos mucho más que lo que acabamos de escribir sobre la editorial Calleja. Así, Carmen Bravo-Villasante, conocedora indiscutible y probada de literatura infantil, comentaba que "de la editorial Calleja únicamente sé lo que he dicho en los prólogos. Colecciono libros de Calleja, de la colección Perla, de los cuentecitos, en fin de todo lo que puedo lograr". Sin embargo nos deja entrever también la gran importancia que tuvo la editorial en su época: "Los catálogos pueden dar una idea del gran proyecto editorial que era Calleja. Es una pena que el archivo haya desaparecido. Nadie se ocupó de historiar la historia de la editorial como se hace en Alemania y en algún otro país.

Juan Ramón Jiménez trabajó en Calleja, en su juventud, según leo en alguna carta. Parece que hubo escritores importantes pero todo en el anónimo. En fin, siento no tener más noticias que las que he buscado yo misma, porque ese asunto me interesaba mucho".

Gracias a Calleja, los niños españoles conocieron a Andersen, a los hermanos Grimm, Los viajes de Gulliver, Las mil y una noches y toda una serie de versiones de autores españoles.

La mayoría de los autores de estos cuentecitos, siguiendo una de las constantes de la literatura española, son anónimos. Algunos son autores e ilustradores a la vez, como es el caso de Sánchez Tena. Conocemos, sin embargo, a otros artistas que trabajaron para la Editorial Calleja como son Picolino, Rafael Penagos, Federico Ribas Ferrer, José Zamora y Salvador Bartolozzi, de la colección Perla y de otros proyectos de indudable modernidad.

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