lunes, 29 de diciembre de 2008

Brainstorming about a book of Machado de Assis: MEMÓRIAS PÓSTUMAS DE BRÁS CUBAS: el pase a la individualidad del hombre

El genio tiene que resignarse a no ser reconocido

por los contemporáneos, pues el que es reconocido

por la posteridad no lo es mientras vive.

Arthur Shopenhauer


"Sin matemáticas no hay arte".

Luca Pacioli (1445- ), matemático de Toscana, Italia


Todo está regido por números y por formas matemáticas.

Pitágoras de Samos

(580 a.C. a 490 a.C)


Memórias Póstumas de Brás Cubas, de Machado de Assis, desde la primera cruzada de mirares fue seducción a primera vista. La edición que estoy usando es bonita, capa dura, papel suave dorado y una ilustración antigua de Río de Janeiro. El texto está impreso en hojas de 75 gramos, el papel es leve y la letra grande. A todas luces, agradable de leer.

Es una novela folletinesca escrita en 1880 y publicada por entregas en la Revista Brasileira. Un año más tarde, publicada en forma de libro, convirtiéndose desde entonces en uno de los textos más enigmáticos y asombrosos de la literatura contemporánea brasileña: “una metáfora de su tiempo” y, como tal, MPBC es una novela intrigante de principio a fin y escrita por un defunto autor como dice Brás Cubas. La curiosidad creció aún más al descubrir lo que Capistrano de Abreu había escrito en una carta enviada a Machado de Assis el primero de enero de 1881, carta que se convirtió en el primer documento crítico de la obra de este autor: "En São Paulo, por diversas vezes eu e Valentim Magalhães temos-nos ocupado com o intrigante e esplugreo X".

Pero, vamos al inicio de esta maraña literaria en la que nos envuelve Machado de Assis, cuya obra ya fue abordada desde diversos puntos de vista por muchos estudiosos, académicos, investigadores y literatos. Esta vez, siendo que la interpretación de una obra de arte literaria no puede ser más vista como una totalidad en sí misma, sino como un arte parcial de la realidad que solo provocará un efecto comunicativo a través de la lectura y, por medio de este acto, construimos un sentido que deja entrever uno de los tantos mundos posibles creados por el autor. De esa cuenta, una de las posibilidades de lectura que hice de este libro, y que estuvo martillando en mi cabeza desde la primera vez que lo leí, es la de interpretarlo a través de la aplicación de principios subyacentes de la geometría presentes en el diseño de la novela y que, a su vez, arrojan una serie de símbolos y desvelan una proporción matemática que contiene el libro. Todo esto resumiéndose en grandes metáforas, como veremos a continuación:

En primer lugar, sobresale la figura de Leonardo Da Vinci, quien se convierte una de las principales metáforas, por las siguientes razones:

· Leonardo tenía el hábito de comenzar sus libros por el final. Era zurdo y escribía de derecha a izquierda.

· El capítulo clave para desvelar esta metáfora es el capítulo II: O Emplasto, allí se nos resume que “el hombre es la medida de todas las cosas” por medio de la exaltación del Renacimiento en la frase: “(…)até tomar a forma de um X: decifra-me ou devoro-te”. En ella encontramos una retomada de elementos clásicos grecorromanos y de la difusión de las ideas sobre el Humanismo, que trajo como consecuencia una nueva concepción del hombre y del mundo, lo que derivó en antropocentrismo. Por otro lado, es el comienzo de la era de los descubrimientos, de las conquistas, de los inventos, como la imprenta que marcó otra forma de difusión del conocimiento.


· También, la famosa “Idea Fija” a la que alude Brás Cubas, representa el símbolo pitagórico de la estrella, de donde sale el número áureo, a su vez, contenido en el rectángulo, figura que, por otro lado, semeja la de un túmulo y la del libro. Esta fue una forma que dominó la idea de la belleza desde los griegos hasta el siglo XIX, y que fue retomada en la arquitectura moderna principalmente. Leamos:


(...) pendurou-se-me uma idéia no trapézio que eu tinha no cérebro. Uma vez pendurada, entrou a bracejar, a pernear, a fazer as mais arrojadas cabriolas de volatim, que é possível creer. Eu deixei-me estar a contemplá-la. Súbito deu um grande salto, estendeu os braços e as pernas, até tomar a forma de um X: decifra-me ou devoro-te.

Lo resaltado en rojo nos indica la descomposición de una figura geométrica, un polígono, un trapecio, que bien podría ser un pentágono, el cual en sí mismo contiene la proporción áurea del rectángulo infinitesimal, que al descomponerlo nos remite a la figura de Vitrubio, o sea la visión antropocéntrica del Renacimiento.

· La estrella contiene el rectángulo de oro infinidad de veces, siendo su figura central un pentágono. Es una figura que se reproduce matemáticamente de manera imperecedera, de ahí la espiral mágica que rige las proporciones de la sección de oro hasta el infinito, y representaba una le ley matemática de belleza entre los griegos.

· El número áureo, también llamado también llamado número dorado, sección áurea, razón áurea, razón dorada, media áurea, proporción áurea y divina proporción, es un número irracional que no es más que una ecuación matemática cuya definición es: en un pentágono regular el cociente entre una de sus diagonales (por ejemplo BE) y un lado (por ejemplo CD) es constante. Este cociente o razón se llama la "razón áurea". El número que resulta F=1,61803398875.... y se llama "número áureo" o "número de oro". (A F también se le representa por la letra griega F).

En ese sentido, se dice que un trazo está dividido en la razón áurea (o divina) cuando está dividido en dos partes tales que uno de ellas es media proporcional geométrica entre la otra parte y el segmento entero. La fama que tiene de estético le viene dada por el rectángulo áureo cuya altura y anchura están en la proporción 1 a f (F).



· Las dos líneas pequeñas combinadas igualaban exactamente a la tercera, la segunda y la tercera líneas equivalen a la cuarta. Escondida dentro de esta figura hay un secreto para crear el rectángulo de oro que los griegos admiraban por sus bellas proporciones y cualidades mágicas.

Otra metáfora contenida en este capítulo es la de Isaac Newton y su búsqueda de la Piedra Filosofal por medio de la Alquimia, la ciencia de la transmutación, una más profunda ciencia global que trata de poner en concordancia y armoní­a el Macrocosmos (universo) y el Microcosmos (hombre). Lo mismo que Pitágoras, con sus estudios de la transmutación de las almas, sobre el poder de ésta que perdura más allá de la muerte. La piedra filosofal, o elixir de la vida era algo ansiosamente buscado y codiciado porque se le suponían virtudes maravillosas, no sólo la de conseguir el oro sino la de curar algunas enfermedades y otorgar la inmortalidad a quien la poesía.

En otras palabras, va a representar la otra cara de la “Idea Fija” de Brás Cubas, la búsqueda del Emplasto contra la Melancolía. De esta, observamos como se desprende otra metáfofa contenida en el cuadro de Albert Dürer "Melancolía I".

Pero, todavía la X, esa idea fija, seguía tintilando en mi cabeza, he aquí el otro misterio paralelo: el cuadrado mágico realizado por el método de las X, generado por generado por un múltiplo de 4 de casillas por lado. Siendo el número 4, a su vez, el número de la letra griega Delta Δ, símbolo matemático que siendo letra mayúscula es usada para cambios grandes o macroscópicos, evolución, diferencia. Su representación griega en forma de triángulo nos sirve también para interpretar el trapecio de las ideas de Brás Cubas, un polígono, que en forma de triángulo, una de las partes del símbolo pitagórico, o sea la letra griega Delta Δ “(…) Uma vez pendurada, entrou a bracejar, a pernear, a fazer as mais arrojadas cabriolas de volatim, que é possível crer. Eu deixei-me estar a contemplá-la. Súbito, deu um grande salto, estendeu os braços e as pernas, até tomar uma forma de um X(MPBC, 3).



Esto, sumado a otro elemento que aparece en el Capítulo II: O Emplasto, la alusión a la melancolía, trajo a mi mente el cuadro de Alberto Durero “Melancolía I”. Cuadro que se convierte en una ilustración alegórica de la estructura del libro MPBC.

Y he aquí, que vi otro elemento que está ilustrado en este cuadro de Durero[1], el cuadrado mágico, que aquí es uno simple, clásico. Además, la espiral construida con el compás a través de la fórmula de la razón áurea descubierta por este artista, la cual estaba basada en la sucesión matemática de Fibonacci.

El que construye Machado de Assis en su libro es uno de 64 números, múltiplo de 4 con un número mágico de 130, que sumado, nos vuelve a dar 4. Ese número que también se volvió intrigante como la X y que nos remite al símbolo griego de la letra Delta Δ. Este es un cuadrado mágico compuesto por el Método de la X, donde se puede observar en este modelo ilustrado la conjunción del cuadrado y la X, que también está en el símbolo vitrubiano y que, además, remonta a la aplicación de la proporción áurea utilizada profusamente como elemento central en las artes hasta finales del siglo XIX.


Si observamos bien este cuadrado mágico, veremos la inversión del rango numeral 1-64 en la diagonal izquierda de la línea de la X, esto según MPBC, representa el inicio de la narración desde la muerte. Brás Cubas dice: “expirei às duas horas da tarde de uma sexta-feira do mês de agosto de 1869 na minha chácara de Catumbi. Tinha uns sessenta e quatro anos, rijos e prósperos, era solteiro, possuía cerca de trezentos contos e fui acompanhado ao cemitério por onze amigos” (p. 1).

En este primer cuadrado se pueden ver que los números que se mencionan en los primeros capítulos del libro MPBC, entonces, 64 edad de Brás Cubas, 54 es la edad de Dona Virgilia y el 3 representa la tercera edición, que es la definitiva de estas Memorias Póstumas. Donde también, 61 + 37 + 55 + 54 + 47 + 46 = 300, o sea los contos de reis que poseía a su muerte; 9 + 2 = 11, es decir, los once amigos que lo acompañaron al entierro. Luego, el 5 (2 + 3) que representa su infancia, cuando fue llamado de “menino diabo” y el número 17, edad de sus amoríos con Marcela.

Otro de los capítulos intrigantes de este libro es el siete: O Delírio. Y es sintomático por que el número siete representa, por ejemplo, para los egipcios el símbolo de la vida eterna. Simboliza también, la totalidad del espacio y la totalidad del tiempo. Es un número mágico que indica el pasaje de lo conocido a lo desconocido, en este caso, la muerte, desde donde surge el narrador de la obra, Brás Cubas. Y es con el mismo número que se cierra el libro, capítulo CLX o sea 1 + 6= 7. Es el capítulo de las negativas y está bien claro: “Entre a morte do Quincas Borba e a minha, mediaram os sucessos narrados na primeira parte do livro.” Es decir, entre la dedicatoria en forma de epitafio y el delirio. A partir de este último comienza la narración de vida.

En este capítulo hay otra metáfora inmersa que hace referencia a una interpretación particular de la teofanía de Job “Al final Dios comparece envuelto en viento huracanado: le exhibe sus poderes, le muestra las bondades de su creación. Hasta le descubre las criaturas del caos a las que primorosamente ha fabricado, el hipopótamo, el cocodrilo (o lo que corresponda al monstruo acuático -o cetáceo medio mítico- llamado Leviatán). Esa teofanía es el mayor regalo que Job recibe de su Hacedor. Mucho más grande que el premio al que se alude en el final narrativo del texto”. Quiere -ante y sobre todo- ver a Dios: esa es su máxima demanda. Sólo pide como consuelo la comparecencia divina en una teofanía explícita.

Además, conforme uno va abriendo una ventana, pareciera que otras están cerradas atrás. Tal este caso, al buscar sobre la teofanía de Job, me encuentro con el tema de la Cabala y la Gematría y empiezo a buscar. He aquí que descubro que el nombre de “Bras Cubas” corresponde en ella así:
b r a s c u b a s

inicial alfabeto hebreo significado

B Bet Casa

R Resh Guía Espiritual

A Alef Origen, inicio, principio, infinito

S Samej Que deriva en Samael, el Ángel de la muerte

C En estas dos letras puede que corresponda “Kuf” o “Vav”

U

B Bet Casa

A Alef Origen, inicio, principio, infinito

S Samej Que deriva en Samael, el Ángel de la muerte


Siguiendo este esquema nos da la clave estructural del libro: la casa, el hogar de Brás Cubas desde donde narra su libro: “(…) a primeira é que eu não sou propriamente um autor defunto, mas um defunto autor, para que a campa foi outro berço.” La segunda letra “Resh” corresponde al guía espiritual; la tercera es “Alef” que es el principio, el origen de todas las cosas, es como decir a partir del capítulo X, que es otro equivalente del número uno, o sea un nuevo principio, el inicio de su vida; y por último, “Samej” o “Samech”, que sería Samael, el ángel de la muerte y que corresponde, nuevamente al último capítulo de las negativas para cerrar el círculo: la serpiente se muerde la cola otra vez. Finalmente, el nombre del libro “Memorias Póstumas de Brás Cubas” nos da un total de 27 letras, número que corresponde al total de letras del alfabeto hebreo. Sin embargo, concuerdo con se necesitaría un estudio especializado para profundizar en esto. Así como en el hecho de que esto representa, también, un rito de iniciación masónica que dice respecto a la resurrección. Este ritual consistía en tres partes donde se mata simbólicamente al iniciado y a la tercer muerte resucita y comienza un nuevo camino entre los masones. Sus símbolo lo comprenden tres elementos: el compás, la escuadra y la letra G (de geometría), elementos que están contenidos, también, en el cuadro de Durero. Era una nueva manera de pensar sobre el futuro y también, una nueva metáfora.

Capítulo CLX

Das Negativas

Entre a morte do Quincas Borba e a minha, mediaram os sucessos narrados na primeira parte do livro. O principal deles foi a invenção do emplasto Brás Cubas, que morreu comigo, por causa da moléstia que apanhei. Divino emplasto, tu me darias o primeiro lugar entre os homens, acima da ciência e da riqueza, porque eras a genuína e direta inspiração do Céu. O caso determinou o contrário; e aí vos ficais eternamente hipocondríacos.

Este último capítulo é tudo de negativas. Não alcancei a celebridade do emplasto, não fui ministro, não fui califa, não conheci o casamento. Verdade é que, ao lado dessas faltas, coube-me a boa fortuna de não comprar o pão com o suor do meu rosto. Mais; não padeci a morte de D. Plácida, nem a semi-demência do Quincas Borba. Somadas umas cousas e outras, qualquer pessoa imaginará que não houve míngua nem sobra, e conseguintemente que saí quite com a vida. E imaginará mal; porque ao chegar a este outro lado do mistério, achei-me com um pequeno saldo, que é a derradeira negativa desde capítulo de negativas: –Não teve filhos, não transmiti a nenhuma criatura o legado da nossa miséria. FIM. (1997: 208).

Las negativas le permiten crear mundos virtuales, irreales y posibles, ficticios y fantásticos. Y quien tiene acceso a la casa del lenguaje tiene acceso a todas las esferas sociales sin exclusión, pues no se cierra a ninguna experiencia. Por es misma razón, en este libro se refleja la vida de Rio de Janeiro del siglo XIX, sus relaciones sociales, sus costumbres y la actitud de la gente. Convirtiéndose en un reflejo de su sociedad, de una época.

En fin, universalidad/eternidad fueron las ideas rectoras del arte del Renacimiento. En todo el libro impera la idea es de Razón Áurea, hombre modelo del universo, proporción de las cosas. Por ese mismo motivo, en el capítulo final de las negativas, no tiene nada que heredar, pues él mismo, autor/protagonista, al hacer del libro su vida, su ficción, su virtualidad no tiene nada que heredar en la vida real.

En otras palabras, Machado de Assis no quiso ser tan común como para copiar la estructura de libros como Fausto, La Divina Comedia o La Eneida, Moisés en el Pentateuco, donde el narrador protagonista es conducido a narrar los hechos de su vida y muerte que la hicieron buena o mala, y dependiendo de los resultados así ganará la felicidad o infelicidad, el cielo o el infierno. No. Machado fue más osado al colocar en la figura de Brás Cubas toda la responsabilidad y colocarlo a él en una postura de observador, protagonista y narrador omnisciente a través de la alegoría de la Melancolía de Durero. El conocimiento de uno mismo, depende siempre del mejor conocimiento que se tenga del otro. Y eso nos acerca más hacia la construcción de nuestra individualidad.

Al final de cuentas, solo eso queda, las negativas que no es más que cerrar el círculo: la serpiente que se muerde la cola. Fuera del libro no hay nada que dejar, todo queda contenido en él, porque como dijera el defunto autor de este libro, Brás Cubas: A obra em si mesma é tudo: se te agradar, fino leitor, pago-me da tarefa; se te não agradar, pago-te com um piparote, e adeus” (1997: 3)


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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DURERO, Alberto. Melancolía I. Grabado 23,9 x 16,8 cm. In: Genios de la pintura. Madrid: Dolmen, 2001. Disponible en: [http://www.artehistoria.com/genios/cuadros/3943.htm]. Accesado en: 15 de noviembre de 2002.

GUIDO, Angelo. Símbolos e mitos na pintura de Leonardo da Vinci. Porto Alegre: Sulina, 1969.

GUZMÁN, Jordi. El Pato Donald y el número áureo. (Publicado el 12 de marzo de 2008). En: Pasa la vida, un viaje personal. http://agaudi.wordpress.com/category/ciencia/geometria/. Accesado en 16 de octubre de 2008.

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[1] En 1525 el maestro Alberto Durero publica una obra titulada: Instrucción sobre la medida con regla y compás de figuras planas y sólidas. Este libro pretende enseñar, a los artistas, pintores y matemáticos de la época, diversos métodos para trazar figuras geométricas.

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